MUNDO NEGRO: El derecho a volver y a quedarse ALLÍ - Lucía Mbomio
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MUNDO NEGRO: El derecho a volver y a quedarse ALLÍ

¿Se imaginan imaginarse ser de un lugar que ni siquiera han pisado? ¿Se imaginan imaginarse jugando entre árboles cuyo nombre desconocen o no pronuncian bien? ¿Se imaginan imaginarse charlando con familiares sin cara y con nombre, porque jamás pudieron ponerles rostro, más allá de las fotos borrosas que, a falta de los móviles, cámaras, carretes o dinero para revelar, llegaban a cuentagotas?

¿Se imaginan imaginarse expresándose a la perfección en un idioma que siempre oyeron, pero del que no entienden ni una palabra? ¿Se imaginan imaginarse riéndose bien alto y aplaudiendo al tiempo, mientras están en su pueblo, con sus parientes, recordando anécdotas que jamás pudieron vivir juntos debido a los miles de kilómetros que les separan?

Pues eso me ha pasado, cuando era más pequeña y todavía no había estado en AllíAllí como nombre propio. Cada cual tiene el suyo y hace referencia al país de origen, se llame como se llame. En todas las casas de acá, si hay un Allí, tenemos claro cuál es. En ciertas ocasiones, da miedo nombrarlo, en otras se empañan los ojos, a veces se frunce el ceño, y tampoco es raro que los dientes se escapen de los labios y los mayores sonrían. Depende del lugar, del tiempo que hace que no van, de cómo se despidieron y de si pueden regresar.
Eso en cuanto a la abstracción, a la capacidad de verse en otros/nuestros sitios. Pero hay más, también está la memoria de lo vivido, de la cual queda la nostalgia o la rabia.

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